lunes, 31 de octubre de 2016

John Keats y Julio Cortázar




ODE ON A GRECIAN URN

THOU still unravish'd bride of quietness,  
  Thou foster-child of Silence and slow Time,  
Sylvan historian, who canst thus express  
  A flowery tale more sweetly than our rhyme:  
What leaf-fringed legend haunts about thy shape      
  Of deities or mortals, or of both,  
    In Tempe or the dales of Arcady?  
  What men or gods are these? What maidens loth?  
What mad pursuit? What struggle to escape?  
    What pipes and timbrels? What wild ecstasy?  

Heard melodies are sweet, but those unheard  
  Are sweeter; therefore, ye soft pipes, play on;  
Not to the sensual ear, but, more endear'd,  
  Pipe to the spirit ditties of no tone:  
Fair youth, beneath the trees, thou canst not leave  
  Thy song, nor ever can those trees be bare;  
    Bold Lover, never, never canst thou kiss,  
Though winning near the goal—yet, do not grieve;  
    She cannot fade, though thou hast not thy bliss,  
  For ever wilt thou love, and she be fair!

Ah, happy, happy boughs! that cannot shed  
  Your leaves, nor ever bid the Spring adieu;  
And, happy melodist, unwearièd,  
  For ever piping songs for ever new;  
More happy love! more happy, happy love!  
  For ever warm and still to be enjoy'd,  
    For ever panting, and for ever young;  
All breathing human passion far above,  
  That leaves a heart high-sorrowful and cloy'd,  
    A burning forehead, and a parching tongue.

Who are these coming to the sacrifice?  
  To what green altar, O mysterious priest,  
Lead'st thou that heifer lowing at the skies,  
  And all her silken flanks with garlands drest?  
What little town by river or sea-shore,  
  Or mountain-built with peaceful citadel,  
    Is emptied of its folk, this pious morn?  
And, little town, thy streets for evermore  
  Will silent be; and not a soul, to tell  
    Why thou art desolate, can e'er return.

O Attic shape! fair attitude! with brede  
  Of marble men and maidens overwrought,  
With forest branches and the trodden weed;  
  Thou, silent form! dost tease us out of thought  
As doth eternity: Cold Pastoral!
  When old age shall this generation waste,  
    Thou shalt remain, in midst of other woe  
  Than ours, a friend to man, to whom thou say'st,  
'Beauty is truth, truth beauty,—that is all  
    Ye know on earth, and all ye need to know.'




ODA A UNA URNA GRIEGA



Tú, todavía virgen esposa de la calma,
criatura nutrida de silencio y de tiempo,
narradora del bosque que nos cuentas
una florida historia más suave que estos versos.
En el foliado friso ¿qué leyenda te ronda
de dioses o mortales, o de ambos quizá,
que en el Tempe se ven o en los valles de Arcadia?
¿Qué deidades son ésas, o qué hombres? ¿Qué doncellas rebeldes?
¿Qué rapto delirante? ¿Y esa loca carrera? ¿Quién lucha por huir?
¿Qué son esas zampoñas, qué esos tamboriles, ese salvaje frenesí?

Si oídas melodías son dulces, más lo son las no oídas;
sonad por eso, tiernas zampoñas,
no para los sentidos, sino más exquisitas,
tocad para el espíritu canciones silenciosas.
Bello doncel, debajo de los árboles tu canto
ya no puedes cesar, como no pueden ellos deshojarse.
Osado amante, nunca, nunca podrás besarla
aunque casi la alcances, mas no te desesperes:
marchitarse no puede aunque no calmes tu ansia,
¡serás su amante siempre, y ella por siempre bella!

¡Dichosas, ah, dichosas ramas de hojas perennes
que no despedirán jamás la primavera!
Y tú, dichoso músico, que infatigable
modulas incesantes tus cantos siempre nuevos.
¡Dichoso amor! ¡Dichoso amor, aun más dichoso!
Por siempre ardiente y jamás saciado,
anhelante por siempre y para siempre joven;
cuán superior a la pasión del hombre
que en pena deja el corazón hastiado,
la garganta y la frente abrasadas de ardores.

¿Éstos, quiénes serán que al sacrificio acuden?
¿Hasta qué verde altar, misterioso oficiante,
llevas esa ternera que hacia los cielos muge,
los suaves flancos cubiertos de guirnaldas?
¿Qué pequeña ciudad a la vera del río o de la mar,
alzada en la montaña su calma ciudadela
vacía está de gentes esta sacra mañana?
Oh diminuto pueblo, por siempre silenciosas
tus calles quedarán, y ni un alma que sepa
por qué estás desolado podrá nunca volver.

¡Ática imagen! ¡Bella actitud, marmórea estirpe
de hombres y de doncellas cincelada,
con ramas de floresta y pisoteadas hierbas!
¡Tú, silenciosa forma, tu enigma nuestro pensar excede
como la Eternidad! ¡Oh fría Pastoral!
Cuando a nuestra generación destruya el tiempo
tú permanecerás, entre penas distintas
de las nuestras, amiga de los hombres, diciendo:
«La belleza es verdad y la verdad belleza»... Nada más
se sabe en esta tierra y no más hace falta.


Versión castellana de JULIO CORTÁZAR.

sábado, 15 de octubre de 2016

Shakespeare, Silvina Ocampo y Juan Rodolfo Wilcock: Tres sonetos

De la vida de William Shakespeare sólo conocemos algunos datos que figuran en las crónicas de su tiempo; los otros fueron sugeridos por sus obras, o inventados. Sin descanso se han discutido la cultura, la identidad y las obras de Shakespeare: todos estos elementos dispares podrían formar varias vidas de poetas y podrían también negar la única y secreta del que las inspiró. Se ha dicho que Shakespeare no era Shakespeare sino Bacon. Se supone que fue educado en una escuela de Stratford y que a los trece años (Bacon tenía la misma edad en esa época) fue a Cambridge. En 1594 Shakespeare era miembro de una compañía de actores, que representó sus obras. Después de la publicación de muchas de sus tragedias, en 1593 y 1594 dio a la imprenta los poemas Venus y Adonis y Lucrece, dedicados ambos a Henry Wriothesley, conde de Southampton. Escribió los sonetos entre 1593 y 1596; los últimos en 1600. ¿A quién los dedicó? Existen dos teorías: una sostiene que el W. H. de la dedicatoria es William Herbert, conde de Pembroke; la otra, que es el conde de Southampton. Se ha supuesto que "la dama morena" que figura en ellos era una dama de honor, Mary Fitton, pero nada prueba la veracidad de la hipótesis. Estos sonetos no tienen la forma italiana: no repiten en la segunda estrofa las rimas de la primera.

Shakespeare, que en sus obras de teatro se ha burlado de los sonetos y de los sonetistas, legó el conjunto de sonetos de amor más famoso en la historia de la literatura. Los amantes no necesitarían, ni en sus epístolas, ni en sus coloquios, inventar otras frases. Como las cartas de amor que al quemarse, con un vuelo anaranjado y negro, se convierten en mariposas, dragones, demonios o ángeles, por efecto del fuego, en nuestra mente flota y se eleva, en un proceso renovado, el recuerdo candente de estos versos. Quisiéramos retenerlos y no se dejan captar. Quisiéramos traducirlos y son, tal vez, intraducibles. No parecen escritos con palabras sino con llamas; el dolor no los apaga, los ilumina; la confusión no los empaña, los embellece; la pasión no los destruye, los eleva.

Poetas líricos en lengua inglesa. Buenos Aires, Clásicos Jackson, 1949.


SONNET XIX

Devouring Time, blunt thou the lion's paws,
And make the earth devour her own sweet brood;
Pluck the keen teeth from the fierce tiger's jaws,
And burn the long-lived phoenix in her blood;

Make glad and sorry seasons as thou fleet'st,
And do whate'er thou wilt, swift-footed Time,
To the wide world and all her fading sweets;
But I forbid thee one most heinous crime:

O! carve not with thy hours my love's fair brow,
Nor draw no lines there with thine antique pen;
Him in thy course untainted do allow
For beauty's pattern to succeeding men.

Yet, do thy worst old Time: despite thy wrong,
My love shall in my verse ever live young.

Roe las garras del león, Tiempo devorador, y haz que la tierra se alimente de su propia progenie amada; arranca de las mandíbulas del tigre feroz los afilados dientes, y quema en su propia sangre al fénix perdurable; alegra y entristece las estaciones en tu huida; haz todo lo que quieras, Tiempo de alados pies, con el vasto mundo y sus efímeras dulzuras; tan sólo un crimen te prohíbo, el más odioso: ¡oh, nunca surques con tus horas el hermoso rostro de mi amor, ni con tu antigua pluma traces tus líneas sobre su frente! Sigue tu curso, y déjalo inmaculado, como ejemplo de belleza para los hombres venideros.
Y sin embargo, vetusto Tiempo, aunque ejercieras sobre él todas tus crueldades, mi amor viviría siempre joven en mis versos.


SONNET LV

Not marble, nor the gilded monuments
Of princes, shall outlive this powerful rhyme;
But you shall shine more bright in these contents
Than unswept stone, besmear'd with sluttish time.

When wasteful war shall statues overturn,
And broils root out the work of masonry,
Nor Mars his sword, nor war's quick fire shall burn
The living record of your memory.

'Gainst death, and all oblivious enmity
Shall you pace forth; your praise shall still find room
Even in the eyes of all posterity
That wear this world out to the ending doom.

So, till the judgment that yourself arise,
You live in this, and dwell in lovers' eyes.

Ni el mármol, ni los dorados monumentos de los príncipes, sobrevivirán a esta rima poderosa; y tú resplandecerás en ella con más brillo que la piedra barrida por las manchas del tiempo. Cuando la guerra destructora derrumbe las estatuas; cuando las luchas arranquen de raíz las obras de la arquitectura, ni Marte, ni su espada, ni el incendio violento de la batalla destruirán el viviente registro de tu memoria.
Siempre avanzando, a pesar de la muerte y los amnésicos odios, tu elogio persistirá ante los ojos de toda posteridad que habite en este mundo, hasta el día del juicio final.
Sí; hasta el instante de erguirte ante el juicio definitivo, vivirás en estos versos, y perdurarás ante los ojos de los amantes.


SONNET LXXVI

Why is my verse so barren of new pride,
So far from variation or quick change?
Why with the time do I not glance aside
To new-found methods, and to compounds strange?

Why write I still all one, ever the same,
And keep invention in a noted weed,
That every word doth almost tell my name,
Showing their birth, and where they did proceed?

O! know sweet love I always write of you,
And you and love are still my argument;
So all my best is dressing old words new,
Spending again what is already spent:

For as the sun is daily new and old,
So is my love still telling what is told.

¿Por qué mis versos parecen tan despojados de nuevas pompas, y tan escasos de ágiles variaciones? ¿Por qué no miro, con los años, en otras direcciones, hacia métodos recién descubiertos, y extrañas invenciones? ¿Por qué escribo siempre igual, siempre lo mismo, y mantengo mi estilo en una nota tan conocida, que cada palabra va proclamando casi mi nombre, y mostrando su origen y procedencia?
¡Oh amor mío, yo sólo sé escribir acerca de ti; el amor y tú sois mi único argumento! Por eso, lo mejor que puedo hacer es vestir nuevamente las viejas palabras, y nuevamente gastar lo que ya está gastado. Porque así como día tras día el sol es joven y es viejo, así mi amor seguirá diciendo lo que ya ha sido dicho.